El jueves a la mañana abrí mi casilla y encontré las fotos que me había mandado Jane. Eran 68 y el horario de recepción las 06.03 hs., faltaban 2 y se había excedido en 3 minutos.
A la noche, a las 21.01 hs. me llegó el mail pedido para ese horario, decía: "Buenas noches SEÑOR, creo haber cumplido aunque se que me faltó muy poco. Espero me comprenda, estuve las cinco horas trabajando sin parar.
Además le cuento, tal cual me pidió, que mi día de trabajo fue pesadísimo, ya que casi no podía mantener los ojos abiertos. Sentí realmente la presión de sus ordenes, era como si fuera una esclava antigua de esas que obligaban a trabajar a fuerza de azotes hasta el desmayo, parecía que sus ojos estaban constantemente encima mío. Empiezo a experimentar un sometimiento total, que hace crecer el respeto que le tengo. Espero que me tenga algo de compasión por no haber terminado exactamente como pidió.
En cuanto a su pregunta sobre que leí de Albert Camus, le cuento que nada y espero que esto no lo enoje pero ni siquiera se quien es.
Con total respeto y sumisión 'Su Jane'."
Le conteste de inmediato:"El problema no es casi cumplir, si te estas ahogando a 10 metros de profundidad y subís 9 y medio no logras salvarte. No terminaste tu tarea, es más, las transgresiones son dos y así las voy a computar, una por la falta de fotos y otra por mandarlas después de hora.
Sin embargo, voy a ser un poco benévolo y no te voy a encargar nada hasta mañana a la noche que es viernes y tenés todo el fin de semana por delante.
Como esperaba se fue a dormir, ya que cuando mande el mail que debía contestar todos los días no lo hizo.
El viernes 22.52.hs. le escribí: "¿Estas ahí? Además te digo que estas autorizada en la respuesta a preguntar lo que necesites". Respondió enseguida que si, y además agrego: "Me gustaría saber si Ud. pretende que cuando estoy en la computadora me vista de alguna manera en especial. Le cuento que como sé que a Ud. le gustan las mujeres descalzas, siempre me saco el calzado mientras me siento en la maquina. Con total respeto y sumisión Su Jane".
A las 00.51.hs., luego de hacerla esperar casi las dos horas, le mande un correo con la reprimenda y tarea correspondientes: "Seguís cometiendo faltas y esta vez es grave.
Ayer jueves no te quedaste a esperar de 22 a 23hs. mi pregunta diaria como se te ordenó la primera vez. Es verdad que no te iba a mandar nada, pero tu obligación era esperar hasta las 23.05 hs. y mandarme la novedad.
Me gusta que te descalces para escribirme, digamos que es un punto a tu favor, pero no alcanza a redimir tus desobediencias. De ahora en adelante te informaré cómo se me antoja que te vistas cuando estas en el lugar que te corresponde cuando yo lo ordeno.
En cuanto a tu próximo castigo tiene que ver con Albert Camus, pero vamos a dividir la explicación del mismo.
Primero: Si no sabias quien era deberías haberlo investigado, esto tendrá que ver con su libro "El extranjero".
Segundo: La tarea original pensada tiene que ver con el libro "La peste"
Tercero: Debido a tus faltas a la tarea anterior agregaremos el libro"Caligula".
Para el castigo que viene empezaremos por la vestimenta. Desde que empieces hasta que termines deberás estar en ropa interior nada más. A esto le sumaremos los siguientes puntos que estimo te llevaran alrededor de 25 hs. seguidas de trabajo.
1º- Deberás leer los 3 libros.
2º- Harás un resumen detallado de los mismos en no menos de 50 carillas para cada uno.
3º- Tendrás que presentar un análisis psicológico de cada personaje (5 carillas mínimo por cada uno).
4º- Prepararas una sinopsis de las ideas filosóficas que se tratan en los mismos con una explicación general de la doctrina utilizada (No menos de 20 carillas).
Todas las escrituras deben ser realizadas en letra arial 12.
Todo esto será presentado antes de las 06.00hs del día domingo.
Ese mismo día esperarás que te siga ordenando entre las 07.30 hs. y las 09.00hs., horario en que recibirás la pregunta de rutina que deberá ser contestada como siempre dentro de los cinco minutos.
Una vez recibida la respuesta me tomare entre 5 minutos y 3 horas para indicarte mi nuevo mandato.
Esto implica, por si no te da la cabeza, que deberás estar en estado de alerta desde ahora, 01.08hs. hasta el domingo a las 06.00 hs. Podrás descansar una hora y media pero luego tendrás que someterte nuevamente a mis caprichos hasta que se me antoje."
Realicé mi vida acostumbrada y a eso de las nueve, para ser preciso a las 08.56 hs. le mande el siguiente mensaje:" ¿estas ahí? Si es así tenés 15 minutos para buscar tu cámara digital, espero que tengas, y una cadena para ponerte en los pies y sentarte a esperar la nueva orden que llegara dentro de las próximas 3 horas".
Contestó como correspondía dentro de los 5 minutos, que sí tenía cámara y que enseguida iba a buscar la cadena y dos candados para engrillarse los pies.
Espere hasta las 11.45.hs. y le escribí: "Ahora lo que vas a hacer es mandarme imágenes de tus piernas (3), de tus pies (3), de tu cuerpo en pollera y blusa (2), en ropa interior (2) y desnuda (2), evidentemente sin cabeza o con esta cubierta.
Si estas en desacuerdo con esta orden tenés que decirlo ya, si no tenés hasta las 21.00 hs. para mandarlo. Aunque lo mandes antes de esa hora debes quedarte frente a la maquina para recibir mis mail.
Cuando el otro correo llegue, supongo que te costará muchísimo, cuando lo analice en detalle veré que calificación (ya que que sos docente) merece, si no aprueba serás castigada con más tareas difíciles, en caso contrario veré como lo resuelvo.
Esta sensación de inseguridad que sentís al no saber como puedo reaccionar es lo que considero normal para el estado de ánimo constante de una esclava. Debe estar dispuesta a todo. Obedecer sin medir consecuencias. No poder prever las decisiones de su amo.
Además mándame una lista de polleras y sandalias que tenés, así te indico como vas a ir vestida mañana a tu trabajo.
Como veras hace rato que estas prisionera y aunque no sos obligada, como vos comentas a trabajar a fuerza de azotes, estas tan cansada como si los hubieras recibido. Ya llegará el momento de que pueda darte el gusto de propinarte unos cuantos latigazos.
Si no me equivoco, tu cuerpo empieza a pedirte que me llames para que pueda tocarlo y castigarlo. Yo decidiré cuando será ese instante."
Eran las 15.30 hs. cuando recibí su mail. Decía: "Es verdad SEÑOR, mi cuerpo empieza a necesitarlo. Para sentirme mas esclava suya además de las cadenas que Ud. me ordenó que me pusiera en los pies, agregué una a mis manos con dos candados y una distancia apenas suficiente como para poder usar el teclado, además, unida a la de los pies con otra que termina alrededor del cuello.
Le mando más fotos de las que me pidió. Me costó sacarlas, tuve que valerme de un espejo que hay en la puerta del roperoa y como verá, en lugar de sacarlas del cuello para abajo, me coloqué una capucha negra que hice con una bolsa. Como verá en todas aparezco encadenada, comencé con las que estaba vestida y termine con las que estoy desnuda. Como de esta manera me siento mas sometida me quedaré sentada hasta las 23.00 hs., esperando la pregunta diaria, de este modo.
Espero le gusten y a pesar del cansancio esperare ansiosa su próxima orden. Con total respeto y sumisión Su Jane".
Las fotos mostraban a una mujer hermosa, por lo menos su cuerpo, bien formado, de medidas generosas pero no exageradas, con piernas bien torneadas, buenos pechos, diría de 90 cm. más o menos, y unas nalgas todavía muy firmes.
Pero mas que eso me excitaba su forma de ser, de someterse.
Hice un esfuerzo para tranquilizarme para no apresurar ninguna decisión. Pensé entonces que debía minimizar la intensidad de los pedidos para generar en ella una mayor ansiedad.
A las 22.00hs. le escribí: "Esta vez tus desobediencias jugaron en tu favor, ya que el haber usado mas cadenas y haber mandado fotos extras me agradó. Sé que estas ahí por eso no pregunté.
Mañana me gustaría que fueras al trabajo vestida con ese trajecito azul que me dijiste, con sandalias negras y medias que no sean de color ni opacas. Vestite ahora de esa forma ahora, mandame una foto y andá a descansar. Buenas noches"
A los 15 minutos ya había llegado la respuesta.
El lunes fui a trabajar a la universidad como siempre, estaba becado por dos años para investigaciones.
Al mediodía fui al comedor y compartí la misma mesa de todos los días. Siempre nos juntábamos tres profesores, dos maestras y una psicopedagoga, que invariablemente llegaba 10 minutos después que los demás.
Imaginen la sorpresa mía cuando la veo a esta, la Sta. K, vestida con un trajecito azul, y sandalias negras. Ella generalmente usaba pantalones tipo jean, remeras y zapatillas o mocasines. A todos les llamo la atención, preguntaron el porque del cambio y recibieron como excusa que a la salida debía ir a otro lado.
Yo no perdí la ocasión de tirar algún piropo y me ofrecí a acercarla con mi auto como había hecho otras veces. Aceptó.
Podía ser casualidad, así que no intenté indagar más sobre su vestuario.
A la noche, a la hora acostumbrada, envié la pregunta diaria. Contestó inmediatamente. Esperé algo más de una hora y le ordené: "Mañana quiero que vistas la pollera negra de cuero con una blusa blanca y en el cuello uses alguna gargantilla como adorno.
Supongo que habrás llamado la atención en tu trabajo por este repentino cambio de estilo. Aunque parezca mentira, me he sentido envidiado, no todos pueden poseer una esclava así. En algún tiempo más me conocerás, mientras tanto sigue obedeciendo y ahora andá a descansar. No me escribas aunque te mueras de ganas como supongo. Acostate desnuda y encadenada como en las fotos, pero repito: no me escribas, yo de algún modo sabré si obedeces".
Al mediodía siguiente lo comprobé, Jane es K. Yo lo sé pero ella no imagina lo cerca que estoy.
Voy a aprovechar esta situación para generar en ella más ansiedad y que se sienta observada e indefensa.
A la noche le envié la pregunta acostumbrada y agregue que creía haberla visto en una determinada zona de la ciudad. En realidad había estado junto a ella en esa zona.
Su respuesta no se hizo esperar: "Si SEÑOR, aquí estoy, y es verdad que estuve en esa zona cuando usted dice. Esto me sugiere que Ud. esta más cerca de lo que creo, lo que me atemoriza por un lado pero por otro me hace sentir mas vigilada y por lo tanto más suya que antes. Sigo esperando nuevas órdenes o castigos virtuales, aunque le digo que mi cuerpo cada vez con más fuerza pide que estos sean físicos. De noche sueño que sus manos aprietan sogas alrededor de mis muñecas y tobillos, pero que a su vez sus brazos me abrazan con fuerza y dulzura al unísono. Con total respeto y sumisión Su Jane."
Espere hasta el viernes a la noche y le dije que fuera a una determinada esquina vestida con la pollera roja y una blusa blanca.
Me debía esperar en ella el sábado desde las 10.00 hs. sentada, sola, en una mesa del bar de las que están en la vereda.
A eso de las 10.30 hs. pasé por el bar y al verla me acerqué como compañero. La saludé y me senté sin pedir permiso a charlar con ella, me puse bien pesado, pues yo notaba que quería deshacerse de mí y no sabia como decírmelo. Miraba para todos lados como buscando a alguien, que evidentemente no iba a encontrar. Al fin, como media hora después, me dijo que esperaba a una persona y me fui. Se quedó alrededor de una hora más y se fue.
A la noche, a las 22 hs. en punto, mande la pregunta acostumbrada y su respuesta fue inmediata.
Casi sin perder tiempo le escribí: "Perrita, estoy muy enojado, has cometido muchas faltas juntas, así que parece que me voy a tener que poner mas duro con vos.
Te las enumero y te explico como vas a hacer para tratar de redimirte.
1º- Te ordené que me esperaras sentada en una mesa evidentemente sola. Pero a las 10.40 hs. estabas acompañada, es decir desobedeciste.
2º- La directiva era que esperaras desde las 10.00 hs. pero no decía hasta cuando. Otra indisciplina más.
Espero que te haya remordido la conciencia y que además hayas pasado el resto del día ansiosa y temerosa esperando este mail.
Preparate para los castigos que se vienen. Contestame ¡YA!"
A los 5 minutos su respuesta suplicaba: "SEÑOR, le imploro que no se enoje. Esa persona con la que estaba es un compañero de trabajo que se sentó sin solicitármelo, y con el transcurrir de los minutos supuse que Ud. había pasado y se había enojado, por eso me fui. Sigo siendo la misma sumisa se siempre, estoy a su disposición, castígueme y pídame lo que quiera. Con total respeto y sumisión Su Jane."
Eran las 22.30 hs. cuando salió mi pedido. Le ordenaba: "A las 23.00 hs. tenés que estar, vestida igual que a la mañana, en la dirección que te adjunto. Es una casa con un pequeño patio adelante, cruzalo y entrá, la puerta va a estar abierta. No lleves pulseras ni aros. Cuando entres da tres pasos, detenete sin darte vuelta y apoya la cartera en el piso. No hables ni preguntes nada, solo espera sin moverte. Apurate, el tiempo vuela, y si llegás tarde me puedo enojar mucho. Allá recibirás mas ordenes."
A la hora exigida bajó de un taxi en la puerta, la vieja casona estaba a oscuras, cruzó el patio con paso vacilante y tanteó el picaporte, se notaba que le temblaba la mano.
Entró y caminó los tres pasos. Su respiración se notaba agitada, quizás mezcla de miedo y excitación. Apoyó la cartera en el piso y se quedó inmóvil. Yo estaba detrás de ella, cerré la puerta y puse llave, esto le produjo un pequeño sobresalto. Dejé pasar un par de minutos observándola en silencio Era posible escuchar como su corazón iba acelerándose, se sentía en el ambiente que el tiempo de espera se le hacía eterno.
Sin decir nada me puse detrás de ella y comencé por vendarle los ojos.
La coloque con las manos contra la pared, le separé las piernas y la palpé minuciosamente, como hace la policía, solo que no con golpecitos sino pasando mis manos a lo largo de todo su cuerpo.
Empecé por el cuello, luego fin bajando, apretando sus pechos, masajeando su espalda para terminar recorriendo centímetro a centímetro sus nalgas. Bajé hasta sus tobillos y fui subiendo lentamente por sus pantorrillas primero, luego por sus muslos, internándome debajo de su pollera, llegando hasta sus partes más íntimas. Su respiración cada vez más agitada parecía a esta altura un jadeo.
Tomé sus manos, las crucé sobre sus nalgas y se las até con una soga que tenía en mi bolsillo.
La llevé hacia adentro. Al llegar al living le saqué los zapatos, la amordacé y la dejé parada. Estuvo como diez minutos inmóvil, sintiéndose observada, sometida, indefensa en manos de su amo.
Me acercaba, le respiraba cerca, la tocaba apenas y de a poco fui desprendiendo su falda. Era toda abotonada a un lado, comencé por el mas bajo y fui subiendo de a uno, alternando estos movimientos con algún pequeño toque en otro lado de su cuerpo, al llegar al ultimo la pollera cayó al suelo.
Seguí con los botones de su blusa con el mismo ritmo, hasta que se abrió totalmente. Como abrazándola pasé mis manos alrededor de ella y desprendí el corpiño. Durante unos minutos le acaricié sus hermosos pechos.
Baje sus pantymedias junto con su bombacha en una forma mas brusca, se las saqué y la recosté sobre el sofá. No hubo que indicarle que abriera las piernas, la penetré, sus jadeos anteriores se habían convertido en convulsiones. Cuando acabamos la dejé tendida tal cual había quedado, por un rato, en el sillón.
Me acerqué la puse de pie y la llevé a un patio interno que tiene la casa.
Desaté sus manos y le puse unos grilletes que tienen una felpa por dentro para que no lastimen. Le permití ir al baño en mi presencia sin que tocara ni la venda ni la mordaza. Cuando terminó junté sus muñecas por delante con un candado y las alcé de forma que quedo casi colgada de las mismas, apenas las puntas de sus pies hacían contacto con el piso.
Le encadené los pies y puse un anillo de acero en su cuello.
Acercándome a su oído le susurre: "Cometiste varias desobediencias, por la mañana empezaré a azotarte como primera, resalté esta palabra, parte de tu castigo".
Eran las dos de la madrugada y me fui a descansar.
Cuando desperté pasé por el patio, la acaricié y besé su cuerpo en distintas partes, se sintió en su respiración como comenzaba a excitarse nuevamente. Le murmuré al oído en un tono mezcla de suspenso y amenaza: "Queda un largo día hasta la noche, pasarás por varias torturas que te has ganado en base a tu desobediencia."
Pregunte:" ¿Sabés que lo tenés merecido? ¿Tenés miedo? Sabés que vas a sufrir pero, como alguna vez te dije, no te voy a lastimar."
Movió su cabeza en forma afirmativa. Le dije que en cualquier momento comenzaba, me fui a desayunar y de a ratos me acercaba, hacia algún ruido cerca y veía como se sobresaltaba en cada ocasión.
Comencé con sus nalgas primero con mi mano y luego con una fusta hasta que le quedaron bien coloradas.
Pasado un rato y sin previo aviso, con un cinturón de cuero empezaron los azotes en la espalda, eran tandas de 8 o 10 y un rato de espera que variaba como para que no se sintiera tranquila en ningún momento.
Luego de un par de horas y justo al terminar una tanda bastante fuerte, la descolgué, la puse boca abajo sobre una mesa con los pies en el piso y até sus manos al otro lado, como paso siguiente la sodomicé.
La deje un rato disfrutar de su suplicio y la solté. Até sus manos a la espalda con una soga generosa y también sujeté sus brazos justo arriba de los codos juntando a estos.
Pregunté si tenía hambre y sed, afirmó con la cabeza, entonces le saqué la mordaza, con la indicación de que no podía hablar, la hice arrodillar frente a mí y le di una banana y un vaso de agua en la boca.
Terminado su almuerzo, le ate los tobillos y los muslos, la recosté sobre el piso y con otra soga uní sus pies con sus manos.
Pasé otra soga por su boca con dos funciones, una como mordaza, eran dos vueltas y era gruesa, y otra como tensor de la cabeza hacia atrás, ya que la uní con la de los codos. Además até con una soguita mas finas los dedos gordos de sus pies.
Estuvo así mas de tres horas, durante ese tiempo fue castigada con lo que se denomina "bastinado", es decir golpes en la planta de los pies.
Cuando la solté de su incomoda posición, casi no podía moverse, la desaté por completo y le permití ir al baño, sin tocarse la venda, callada y con la puerta abierta.
Luego fue encadenada con las manos arriba, una para cada lado, arrodillada y con los pies engrillados. Quedo sin mordaza, esperando que se hiciera de noche, recibió dos baldazos de agua por sorpresa y le avisé que si llegaba a hablar se quedaría 24 horas más.
Cuando comenzaba a anochecer me acerqué varias veces para acariciarla, besarle el cuerpo y llegado un instante que por sus contorneos parecía el indicado la besé en la boca. Estaba tan excitada que tuve que poner mi dedo delante sus labios para no tener que aumentar su cautiverio. Fue entonces que me paré frente a ella y con suavidad introduje mi pene en su boca, lo succionó hasta el fin.
La levanté, saqué sus cadenas, no así su venda, y la llevé al baño para que se lavara e incluso se diera un baño de inmersión que le había preparado. Tenia una consigna, no sacarse la venda.
Como antes lo hizo en mi presencia, cuando terminó le alcancé la ropa, se vistió y la llevé hasta la puerta, le saqué la venda y sin necesidad de ordenárselo se fue sin darse vuelta.
CONTINUARA...
Autor: Amo Alfredo