EL NACIMIENTO DE UNA ESTRELLA. MI ERÓTICA SPANKEE (VERA) …

Les relataré con profundo orgullo la siguiente historia… Un buen día contacté con Vera, una chica con deseos y sueños por ser spankee, anhelante de realizarse al fin en real, ávida por dejar de soñar y comenzar ya de una vez por todas a vivir aquello que en incontables ocasiones su mente escenificó, bien despierta o bien mientras yacía en brazos de Morfeo.

Enseguida denoté en ella una enorme personalidad rebosante de nobleza, de simpatía, de frescura exuberante, de entrega, extremadamente erótica y añadiré que de carácter… falto de ser sometido, sí, pero bien dispuesto para ello.

Tras varias conversaciones por chat y teléfono quedamos en vernos al fin, ella vendría a visitarme a mi casa, pero finalmente opté por ir yo a su encuentro, pues hacía mucho que no tenía vacaciones ni me permitía un viaje.

Mi plan: un día o dos para deleitarnos jugando a spank, pero, los planes iniciales han cambiado y por el momento sigo en esta maravillosa tierra de Cataluña 23 días y sin ninguna intención de regresar a mi casa por el momento. Nos pasamos los días entre risas y caricias… jugando a spanking… charlando durante horas y horas… he de añadir que es una enorme anfitriona y una cocinera excelente, cualidades que valoro en su justa medida. Créanme, ella vale mucho, como mujer y como persona.

El viaje:

Corría el día 1 de agosto: 07:00, y desperté alegre. Tras asearme vestirme y coger mi maleta, me dispuse a salir con tiempo camino de la estación de tren.

Estando en la puerta de la misma me ocurrió la primera de las anécdotas de mi viaje: un ratero intentó sustraerme la maleta mientras tomaba el aire, pero llevo un par de cascabeles atados a ella y apenas los oí, me giré a tiempo de ver como la soltaba haciéndose el distraído. La seguridad de la estación se dio cuenta del acto y lo amonestaron (no se que habrá sido de él)

Tras pasar por los controles pertinentes, mi maleta y yo, subimos al tren dispuestos a emprender un largo viaje de mas de 750 kilómetros. Tras 5 horas, el tren llegó al primer destino esperado (Barcelona) pero cual no seria mi sorpresa al ver que las puertas del tren no se abrían. Tras 15 minutos todos, incluido yo, empezamos a acusar nerviosismo, pues no teníamos noticias de qué estaba ocurriendo…

Se hizo un anuncio al fin, era algo así como:

"Señores viajeros del tren con destino a Barcelona desde alicante… se les informa que la policía no permite por el momento apearse del tren, por favor ocupen sus asientos de nuevo y tengan paciencia, gracias…"

Mmmmmm… "gracias" dijo la voz, ya me lo veía venir, en mi maleta: dos látigos, varias fustas, un buen juego de consoladores de castigo (extremadamente enormes) un dilatador anal, lubricante, cuerdas, guantes de cuero, etc. Ya imaginaba la imagen y efectivamente, nos hicieron salir a todos por una sola puerta del tren tardando una eternidad en revisar los equipajes, cuando me tocó a mi, ya pueden imaginarse… delante de mi, gente, detrás, lo mismo… todos apiñados, policías y viajeros pudieron ver el interior de mi maleta, algunas caras de incredulidad, algunas sonrisas. Les diré que realmente estaba enojado por ser tratado como un delincuente, pero más aún por la invasión a mi intimidad, en público además. Tras este abuso de autoridad, me dispuse a comer algo, casi sin tiempo, pues tenia que tomar otro tren, ese que me dejaría ya definitivamente junto a mi niña preciosa… ese que la pondría en mis brazos… entre mis manos…

La llegada:

Pensé "como la reconoceré entre tanta gente si solo la he visto en fotografías". Pero nada mas bajar vi una mujer frente al anden, estaba sola, de pié, se la percibía inquieta y la reconocí de inmediato, me acerque a ella y le dije "hola", ella me abrazó y me besó…

Mi niña… por mi, tantas veces deseada… al fin.

La iniciación:

Tras algo de turisteo por los alrededores llegamos a su casa y tras dejar mis bártulos me dispuse a comenzar sin prisas lo que seria su inicio como spankee, no quería ser duro el primer día pues se percibía como una personita sensible y extremadamente temerosa, llena de incertidumbre también al tener en resumidas cuentas a un "extraño" en su casa… un extraño que la castigaría, sin ella saber si sería de manera sabia o temeraria.

Dudas en su mente, dudas, dudas y más dudas… y yo lo sabia, así que lo aproveché para crearle aun más excitación… quería que la adrenalina recorriese cada fibra de su ser.

Sin mediar palabra la abracé por detrás… comencé a acariciarla de manera ruda, demostrándole así que su cuerpo y su voluntad son mías, mías para hacer y deshacer… mientras y de manera incesante la inquietaba con mi voz junto a su oído sin dejar de amenazarla, recordándole cuales habían sido sus faltas durante el tiempo que mantuvimos conversaciones por Messenger y teléfono…

Le di unas pocas nalgadas sobre la ropa. fueron "bien" dadas, para que aumentase más su miedo.

La llevé al cuarto y delante de ella abrí mi maleta, tras mostrarle el contenido de la misma y diversas explicaciones sobre cuando y como usaría todo lo que traía conmigo… ya me dispuse a darle su primera ¡orden!

Le ordené poner sus manos en la pequeña cama del cuarto de invitados y una a una le presenté mis herramientas de castigo en sus carnes, a modo de muestra las probó todas a excepción de los látigos (esos los reservaba para una ocasión diferente) tras un corto pero intenso rato, sus quejidos y sus lamentos comenzaron a mezclarse con suspiros y gemidos, nalgadas… azotes… caricias y amenazas, y siempre presente junto a su oído un sutil juego de palabras.

Palabras que en sí siempre están plagadas de trampas psicológicas, pues sea cual sea su respuesta siempre será motivo de castigo y más castigo, así aprenderá rápido que a un viejo spanker no solo se le tiene respeto, también se le debe temer, en la misma proporción en la cual se le admira, se le quiere y se le respeta… todo ello siempre dirigido a provocar en ella un estado de miedo, excitación, confusión y por último abandono pues ese es el objetivo, que se abandone a mi guía y que se deje para estar al 100% en mis manos, bajo mi dominio y al fin sometida, ya desterrado todo atisbo de rebeldía en ella y dar al fin comienzo al verdadero "juego".

Bien amig@s... No me extenderé ya mucho mas, solo les diré esto, en mi Verita encontré al fin a una Spankee de corazón, un ser que se entrega le duela lo que le duela, alguien que aprende rápido, esa que lo da realmente todo y créanme… buscaba algo así desde hace ya mas de 25 años, no me llaman Severo por nada, ella ahora lo sabe bien y aun así su deseo de avanzar vence sus miedos, el cariño por mi, su Spanker, le permite no hacer jamás uso de la palabra de seguridad que le regale ¡JAMAS! Eso ya le costo ríos de lagrimas y cientos de mordiscos en sus labios.



Autor: Amo Severo

Ref.: El Viejo Sendero del Spanking