De todas las historias que he dudado poner en el blog, lo más reciente acerca de las nuevas revisiones del Manual de diagnóstico y estadística de Desórdenes Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM), ha ocupado un lugar preponderante, de ninguna forma pequeño, porque he recibido una docena de consultas de lectores del blog y de editores preguntándome lo que tengo que decir acerca de sus implicaciones en el BDSM y temas sexuales.
Mucho tiempo me he opuesto al esquema de la Asociación psicológica americana (American Psychological Association, APA) que, como yo lo veo, todavía está encadenada a un muy anticuado judeo-cristiano, victoriano modelo del sexo (ejemplo: nada que no sean las relaciones sexuales regulares es posible, y lo que esté más allá de la forma hombre-arriba penetración vaginal, es aún más imposible y más probable de ser visto como un “desorden”). En otras palabras, no creo que el sexo adulto consensuado que se disfruta por PLACER (y no para reproducción) deba estar incluido en el DSM en primer lugar.
Estuve mucho más emocionada por la noticia de hace dos semanas sobre Noruega sacando al BDSM de su versión del DSM, uniéndose también Dinamarca y Suecia como la tercera nación progresista en fundamentar sus diagnósticos en HECHOS más que en las muy redituables ficciones que le han vertido al público americano acerca de la llamada normalidad sexual. Bravo por los hechos acerca de la sexualidad. Buuu para la gente que todavía piensa que la diversidad sexual está mal, que es inmoral, que es sintomática de desorden mental o –como la APA ha repetido insistentemente a través de la historia de del DSM- que caer fuera del modelo reproductivo es en sí un desorden.
Para mí el DSM es tan anticuado intelectual y científicamente hablando en materia de sexo, que es totalmente irrelevante para los terapistas sexuales. En mi práctica privada he visto a muchos pacientes que consultaron con psiquiatras y que fueron mal recibidos, incluso con diagnósticos ofensivos o con un puñado de recetas médicas y aparecen en mi oficina sintiéndose mucho peor que si se las hubieran arreglado solos en sus conflictos sexuales.
Esta “Biblia” del diagnóstico psiquiátrico siempre ha estado errada, alguna veces hacia peligrosos, poco científicos y dañinos niveles (tales como mantener a la masturbación enlistada como un comportamiento patológico hasta 1961, ofreciendo curas charlatanas en los 50s, incluyendo la tortura médica e ingresos involuntarios en hospitales psiquiátricos de cientos si no de miles de pacientes confiados, repitiendo el mismo trato hacia los homosexuales en los 80s.
Ya sea que la APA crea que el fetiche sexual BDSM es una patología o no lo crea, como alguien que ha investigado y escrito sobre el tema en el pasado (más notablemente en “Different Loving”, donde incluyo una breve crítica del DSM), y como una terapista sexual practicante, mi punto de vista sobre el DSM es que es un documento institucional y político, cuyos principios no siempre están basados en la ciencia, sino sistemáticamente basados en los prejuicios de la personas encargadas de revisarlo. Esta nueva revisión no cambiará el modo como diagnostico a mis pacientes.
Respeto el trabajo del psiquiatra radical Thomas Szasz, quien hizo de su vida la misión de poner de manifiesto el cinismo, la codicia y la pobreza de un pensamiento crítico que frecuentemente está en los puntos de vista oficiales de la APA sobre el diagnóstico psiquiátrico y su tratamiento. No me opongo a la psiquiatría para el tratamiento de severos desórdenes mentales, yo apoyo el uso de medicamentos para mediar la depresión y la enfermedad mental. Pero me opongo a la psiquiatría para tratar los desórdenes sexuales, solo por su vergonzosa historia de tratamientos sexuales charlatanes.
Tal vez, cuando finalmente ofrezcan una disculpa por el daño que han causado, reconsidere mi antigua animosidad contra sus criterios para el diagnóstico. Quizás entonces me impresione mucho más que su objetivo es ayudar a las personas a través de un científico, humanitario acercamiento a la sexualidad humana. Mientras, sin importar lo que pongan en el DSM, el BDSM o los fetiches no son sintomáticos de nada, no son más que un rango normal dentro de la diversidad sexual de los seres humanos.
Recomiendo mucho otra crítica del DSM en Psychology Today en la nueva (y provechosa) visión de la APA sobre la afición a Internet.
Si Thomas Szasz no te es familiar, lee su trabajo clásico The Medicalization of Everyday Life.
Dra. Gloria G. Brame
Fuente: Dra. Gloria G. Brame (Facebook) - © 2010 - Todos los derechos resevados!
Traducción: mmonarca@
Publicado por Aldea Sado®: 14-06-2010 - *Con autorización por escrito de la autora. - © 2004-2010 - Todos los derechos reservados
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