Artículos BDSM
El cuerpo.
III. De las posturas a las instituciones a
partir de una práctica alternativa
Por Gerardo Romo Morales (*)
(*) Este trabajo se publica con la autorización expresa del autor. | Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

LAS ENTREVISTAS

Veamos ahora otra parte del trabajo. Dirigí a uno de los grupos (NyA) un correo, en donde aclaraba que estaba escribiendo este trabajo, y se les sugirió participar en el mismo contestando dos preguntas: la primera tiene que ver con lo que consideran que es el spanking.

La idea era constatar la presencia de instituciones en el cuerpo a partir de la práctica del spanking, y descubrir si había de alguna manera tensión entre dos marcos institucionales contradictorios. Uno que podemos identificar como conservador, y otro nuevo sustentado a partir de lo que he identificado como actitud militante. Todo ello a partir de las posturas de los jugadores en los roles propios del juego.

La manera de verlo era detectando aquellos elementos de goce, en el sentido de sublimación que le he dado aquí, y aquellos de aceptación acrítica del marco institucional hegemónico. En negritas pondré lo primero, y subrayado lo segundo.

La forma en que se formuló la pregunta fue como sigue:

"...me gustaría saber cómo es que conciben los miembros de esta comunidad al Spanking, ¿me podrían decir qué significa para cada uno de ustedes?"

De las respuestas, selecciono las siguientes por significativas, subrayando las frases que me permiten ubicar nociones que fortalezcan mi argumento.

La bruja (Spankee):

"Para mí el spanking es, en principio, una forma de disfrutar la sexualidad, de motivar el deseo y hacer del sexo algo más divertido y significativo que lo que podría ser la simple cópula. Pero además creo que es una forma de percibirse a sí mismo en la parte más íntima y auténtica de cada quien: si eres dominante o si prefieres ser dominado, en la realización de ese deseo tan íntimo, aunque sea a nivel lúdico, es que encontramos el placer, y no sólo es un placer físico, sino que trasciende a la parte espiritual o intelectual. E insisto en que es un deseo profundamente íntimo que no tiene que estar relacionado forzosamente con una especie de anhelo inconsciente, sino más bien con lo que a cada persona le gusta experimentar, y no precisamente con lo que le gustaría ser (a ver si no resulto muy rebuscada, me aclaro: no es lo mismo desear experimentar la sensación de ser dominada a querer ser en realidad una persona dominada por otro, sin voluntad, etc. La diferencia quizá, está en la voluntad y en la capacidad de elección que, además, le da un elemento más de placer)." (16)

Esto último permite ver con claridad lo que señalaba antes cuando describía los roles: la spankee es dominada pero, paradójicamente, por su voluntad. Rebeldía y sumisión en gozosa convivencia.

Hache (Spankee):

"Para mí el spanking es una forma de entender mi sexualidad, no es una forma más, es mi forma. El sexo sin él está bien, afortunadamente es gozoso, pero no es ni parecido. Confieso que en todas mis relaciones "vainillas" (17) (que desgraciadamente ganan por goleada a las spanko) he tenido que hacer uso de mi imaginación. Cuerpo y mente en viajes diferentes.

Antes de conocer todo esto, antes de saber que incluso tenía nombre pensaba en ello sólo como algo físico, era mi cuerpo el que reaccionaba a una imagen, a una fantasía. Desde que el spanking y yo nos presentamos formalmente he ido descubriendo todos los matices que actúan en mis emociones, que traspasan el plano físico. Sorpresivamente para mí, se han convertido en la base de este juego. Ahora sé que lo que realmente me hace spankee es todo eso de lo que ya hemos hablado tantas veces: los detalles. Sentirse protegida, cuidada, controlada, la confianza, la entrega... resortes que encienden y preceden a la pura reacción física. He descubierto que si tuviera que renunciar a alguna de las dos cosas renunciaría al goce físico antes que al psíquico..."

Una vez más, aquí vemos la paradoja creativa: sentirse protegida junto con la confianza y la entrega mutua.

María H. (spankee):

"Para mí esto de los azotes es algo que tiene que ver con los sentidos y el cerebro ¿por qué mi cerebro se excita con los azotes? (18) Que más da, se excita y punto, consigue que mis sentidos se multipliquen, que las hormonas segreguen, que mi intelecto disfrute, que mis sentimientos estén a flor de piel, que sea el centro de la escena durante un momento, atención, protagonismo, relajación, entrega y abandono." (19)

Protagonismo y entrega, atención y abandono. Una vez más.

Como segunda pregunta, se les pidió que hicieran algún comentario sobre la génesis de su preferencia. La pregunta se presentó en los siguientes términos:

"... supongamos que les pregunto sobre el origen del gusto por las nalgadas, por darlas o por recibirlas, y les digo que en ese sentido se ha argumentado de tres maneras:

una, que así se nace, dos, que hubo algo traumático en su vida que les llevó a convertirse en lo que ahora son, y tres, que más bien ha sido una decisión que se tomó en un determinado momento, y que el defender esa decisión, ha dado lugar a que su gusto se sienta colmado, ¿qué contestarían?

Las respuestas más significativas al respecto fueron las siguientes:

La bruja (spankee):

"En cuanto al origen del gusto (...) Creo que a mí me lo disparó lo que llamas "evento traumático", pero estoy casi segura que lo tenía desde antes y que el evento sólo me hizo concientizarlo. Creo incluso, que puede haber algo hereditario y que el hijo de un spanko podría ser spanko. Creo que podría haber una mezcla de las tres opciones que sugieres y, además, creo que hay un factor cultural muy importante. Para nuestra cultura las nalgas son un elemento focal de erotismo y también lo son para el castigo (aún cuando ya no esté de moda, pero incluso los más jóvenes conocen su existencia), así es que desde niños relacionamos el erotismo con las palmadas en las nalgas, de eso a convertirse en spanker o no... pues creo que la experiencia de cada quien, la genética y mucho, muchísimo, diría yo, el valor y la sinceridad de aceptar lo que se desea y liberarse de prejuicios."

Gaviota (Spankee)

"Sobre el origen del gusto. En mí... yo creo que es un gen... vete tú a saber cuál sea... pero debe serlo porque con el gusto nací. No recuerdo ningún suceso que me hiciera la luz... como que eso siempre estuvo conmigo desde la primera nalgadita que me dio el Doc. para respirar."

Hache (Spankee)

"... Desde luego no es una decisión premeditada, la primera vez que tuve constancia de que unos azotes me producían sensaciones debería tener alrededor de siete u ocho años, a esa edad aún no tomaba decisiones (bendita edad). Tampoco ha habido nada traumático relacionado con esto que yo haya vivido o visto. Nunca me castigaron, nunca vi que lo hicieran a otros. Si hay algo en mi subconsciente que me ha traído hasta aquí, lo ignoro, y no creo que lo descubra nunca. Por lo tanto me quedo con la primera, nací así. Elijo esta opción aunque no me convence en absoluto. Es una cuestión de fe, no tengo donde apoyarla. El origen de las cosas va más allá de mi entendimiento, si tengo que optar por una de ellas creo que es la más fácil para mí; siempre ha liberado mi conciencia la causa ajena por lo tanto nunca he tenido la tentación de culparme de algo que hasta hace poco consideraba cuanto menos, raro."

"Ahora que he echado la vista atrás intentando encontrar el principio me he dado cuenta que desde mi primer recuerdo algo instintivo me llevó a esconderlo. Describo la escena para explicarlo mejor: la familia alrededor de la tele, en ella la emisión de una serie que recreaba la vida de Winston Churchill, era el turno de contar su infancia en un internado inglés, castigo físico y esta niña de 8 años no quitaba la vista de la pantalla, algo en su estómago se movía. Debería ser tarde porque mi padre me sugirió ir a la cama con este razonamiento: 'vete a dormir que esta serie no te gusta', sin mirar a otro sitio que al frente, una contestación escueta: 'si me gusta' y una certeza infantil que, ya digo, considero instintiva: 'no debería de gustarme'. Ese día construí mi armario y me introduje en su oscuridad hasta hace muy poquito tiempo, en el que gracias a todos vosotros me decidí a abrir la puerta."

Carlos Cualquiera (Spanker)

"... me parece que los gustos sexuales (los gustos en general!) no se 'eligen' conscientemente. No es que uno se despierta una mañana y dice: "Hoy voy a ser spanker" (o zoofilo, u homosexual, o fetichista.. . u heterosexual, si vamos al caso). Sino que más bien algo se le impone 'desde adentro'... "

María H. (spankee):

"Y debe ser algo que venía de serie porque no recuerdo cual fue su comienzo."

Jano (Spanker):

"... te diré que no me "pone" lo más mínimo dar azotes a nadie. Lo explico.

Si lo disfruto, y mucho, es por el placer que a ella le proporciona y revierte en el mío.

Es decir: no he nacido spanker ni suceso traumático alguno me ha llevado a serlo."

La segunda pregunta tenía la intención de provocar con los extremos de la naturalización o divinización (que para el caso es lo mismo) de lo sexual por una parte, y la absoluta capacidad para decidir sobre nuestro destinos en la otra. Optar por la primera me permitiría ubicar rasgos de conservadurismo, optar por la última me permitiría ver la conciencia de la innovación en los actos. Encontrar de las dos, fue confirmar que el cuerpo, a través del spanking, es una arena en donde se debaten dos marcos institucionales. Eso considerando que si en las respuestas a la primera pregunta se podían apreciar de manera mayoritaria sesgos de libertad e innovación militante, en estas últimas ocurre lo contrario, con lo que la contradicción inherente a los marcos institucionales propuestos se comprueba en la ambigüedad.

CONCLUSIONES

A través del análisis de una práctica de sexualidad alternativa, significo las posturas de sus practicantes en dos sentidos: como una manera de poner el cuerpo, y como una forma de representación de una contradicción entre marcos institucionales enfrentados. Por una parte el que pretende naturalizar las opciones en la sexualidad, y por la otra, el que responde a una actitud que he llamado militante, a partir de lo que sugieren algunas apreciaciones de Foucault.

El cuerpo, observado desde sus posturas, se evidencia como una arena de enfrentamiento en donde la sumisión y la rebeldía son factores claves.

Para que esto que afirmo tenga sentido, fue necesario desarrollar la idea del cuerpo como un dispositivo social en donde las instituciones se cristalizan de manera similar a como lo hacen en otro tipo de constructor sobre los que existe más literatura y consensos. Me refiero a las organizaciones o acciones organizadas con diferentes niveles de estructuración. Es decir, en este texto, se desarrolla la concepción de las posturas como formas institucionales hechas cuerpo.

El pilar o referente conceptual que permite desarrollar lo anterior, es el que constituye la definición de instituciones que aquí elaboro y que supone a éstas como aquellas que al incentivar un tipo de comportamientos son restrictivas (positiva a negativamente); que lo que restringen son prácticas que se consolidan cristalizadas en formas sociales que se estructuran con rasgos que le definen como tales, y que sólo podrán ser consideradas como instituciones, cuando han cubierto, con su forma específica, periodos prolongados de tiempo histórico.

 

Bibliografía:

  • Allouch, Jean, (1999) "Para introducir el sexo del amo", en Litoral, No. 27, abril 1999, Pp. 47-124, Buenos Aires.
  • Carballo, Carlos y Betina Crespo. "Aproximações ao conceito de corpo", en Perspectiva, No. 1, 2003, Pp. 249, Santa Catalina.
  • Crozier, Michel y Erhard Friedberg (1990) El actor y el sistema. Las restricciones de la acción colectiva. México: Alianza Editorial.
  • Enriquez, Eugene (2002) La institución y las organizaciones en la educación y la formación, Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras-UAB.
  • Fernández, Lidia M., (1994) Instituciones educativas. Dinámicas institucionales en situaciones críticas, Buenos Aires: Paidós.
  • Foucault, Michel (1982) Elección Sexual, acto sexual, en Litoral, No. 27, abril 1999, Pp. 23-46, Buenos Aires.
  • (2006) "Sexo poder y gobierno de la identidad". Entrevista consultada en http://www.hartza.com/fuckault.htm el día 20 de noviembre de 2006.
  • Freud, Sigmund (1991) Tótem y Tabú, México: Alianza Editorial.
  • Giddens, Anthony (1995) La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración, Buenos Aires: Amorrortu.
  • March, James G., y Johan P. Olsen (1997), El redescubrimiento de las instituciones. La base organizativa de la política, México: CNCPyAP, A.C.-AUS-FCE.
  • (2005), "Elaborating the New Institutionalism", documento de trabajo, No, 11, Marzo de 2005: Centre for European Studies: Universidad de Oslo.
  • Meyer, Jhon W. y Brian Rowan, (1999) Organizaciones institucionalizadas: la estructura formal como mito y ceremonia, en Powell, Walter W., y Paul Di Maggio (Compiladores) (1999) El nuevo institucionalismo en el análisis organizacional, México: CNCPyAP, A.C.- UAEM-FCE.
  • Morales Ascencio, Helí (Sin fecha) Sujeto y Estructura. Lacan, el psicoanálisis y la modernidad. Guadalajara: Ediciones de la noche-UdeG.
  • North, Douglass C., (1993) Instituciones, cambio institucional y desempeño económico, México: FCE.
  • Pedraza Gómez, Zandra (2003) Cuerpo e investigación en teoría social, Paper presentado en la Semana de la Alteridad, octubre, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
  • Zizek, Slavoj (1999) El acoso de las fantasías, México: Siglo XXI.

 

  1. Este ensayo fue publicado originalmente en Scribano, Adrián (Compilador) (2007) , Policromía Corporal. Cuerpos, grafías y sociedad, CENTRO DE ESTUDIOS AVANZADOS-UNC –Jorge Sarmiento Editor: Córdoba.
  2. Doctor en ciencias políticas y sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor Investigador del CUCEA-Univ. De Guadalajara, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
  3. Colaboraron como asistentes para este trabajo, Ana Lilia Mosqueda e Irene Guadalupe Hernández.
  4. (16) Esto sin duda remite a una noción que Zizek (1999) trata de maravilla, la de descentramiento. Para él, esto designa "la ambigüedad, la oscilación entre identificación simbólica e imaginaria –la indecisión con respecto a dónde está mi verdadera clave, en mi yo "real" o en mi máscara externa, con las posibles implicaciones de que mi máscara simbólica pueda ser "más real" que lo que oculta, que el "rostro verdadero" tras ella." (Zizek, 1999: 161)
  5. (17) Así se les llama en estos grupos a aquellos que practican la sexualidad convencional.
  6. (18) Esto remite al papel de la fantasía, ya habrá otra oportunidad de trabajar esto (ver Zizek 1999)
  7. (19) El descentramiento presente.

Autor: Gerardo Romo Morales

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