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RESUMEN
En este ensayo se juega con dos ideas. La primera, que las instituciones están presentes en el cuerpo de los sujetos. Para explicarla, se recurre a la noción de postura de Giddens como una categoría que hace operativa la relación. Para hacer a esta última evidente, se recurre al análisis de una práctica alternativa de juegos sexuales conocida como spanking. La segunda, es la de que ésta última forma de relación entre sujetos, muestra un proceso de cambio institucional que tiene al cuerpo, y a las relaciones que se puedan poner en juego con él, como base. Veremos como es que se enfrentan allí una institución consolidada con intentos de transformación de la misma.
INTRODUCCION
Hace algunos años, en la televisión era frecuente ver un comercial de PEMEX, la industria petrolera mexicana, en donde una mujer de clase media, haciendo labores del hogar, aparece en determinado momento en escena actuando la búsqueda de algún implemento doméstico, la actitud era la de quién está buscando algo. Al abrir una gaveta de la cocina, y ver artículos de plástico muy acomodados, señalaba sorprendida: "¡PEMEX... ¿hasta en la cocina?!"
La idea de ese anuncio comercial, si me permiten la precisión interpretativa, era hacer evidente la omnipresencia de la industria en la vida de todo mundo, a todas horas, y hasta en los lugares más insospechados.
Esa imagen, fue evocada en la génesis de este ensayo. Pensé, haciendo una interpretación rápida de mi "libre asociación", que si se tuviera que hacer algún día publicidad de este trabajo, yo sugeriría una parodia de aquel comercial, pero ahora con una persona, que luego de leerlo, todavía sosteniendo el libro en la mano, exclamara mientras voltea a la cámara con una expresión de evidente asombro: "¡las instituciones... ¿hasta en mi cuerpo?!"
Lo que este ensayo pretende demostrar es que las instituciones están presentes en la vida de los sujetos mucho más de lo que se imagina, y que están incluso, donde pocos las han advertido: en y a través del cuerpo.
Para lograr claridad y contundencia en la evidencia, me propuse relacionar de manera analítica la intuición original con una forma particular de relación entre personas, en donde hay un fuerte contenido de sexualidad involucrada, que es relativamente marginal, y que se puede identificar alrededor de la voz anglosajona de "Spanking".
Empezaré entonces por explicitar la noción de instituciones desde donde parto en este ensayo, relacionaré luego ésta con la de postura, para ver como es que allí se pueden apreciar con relativa facilidad para el ojo analítico las instituciones en el cuerpo, y luego, utilizando una práctica marginal de la sexualidad y de relaciones en donde el poder está a flor de piel, veré como es que se enfrentan dos formas institucionales en donde es posible observar el proceso de un cambio institucional.
INSTITUCIONES
La mayoría de las definiciones de instituciones, desde las que se construyen en el neoinstitucionalismo más económico (North 1993), hasta las del psicoanálisis más ortodoxo o vanguardista (Freud 1991, Enriquez 2002, Zizek 1999, Fernández 1994), pasando por las de la sociología contemporánea (Giddens 1995, March y Olsen 1997, 2005), reconocen rasgos comunes: por una parte, el estar relacionadas con normas, reglas, rutinas y en general elementos restrictivos para la conducta humana o sus pulsiones. Y por la otra, estar referidas a asuntos profundamente enraizados en la vida de las sociedades en dos sentidos: las instituciones refieren a formas de acción individual que son relevantes para la sociedad por lo amplio de las prácticas que representan (en el sentido de la cantidad de personas que se ven constreñidas por ellas), y por el largo espacio de tiempo en el que se perciben como hegemónicas. (4)
Veamos lo anterior en algunas de las definiciones más relevantes, empezando por la del neoinstitucionalista económico más citado en el mundo académico, Douglass North. Para él, las instituciones son "las reglas del juego (5) en una sociedad o, más formalmente, las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. Por consiguiente, estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico." El autor señala que éstas incluyen "todo tipo de limitación que los humanos crean para dar forma a la interacción humana [...]. La función principal de las instituciones en la sociedad es reducir la incertidumbre estableciendo una estructura estable." (North 1993: 13-16)
Desde la perspectiva sociológica, veamos dos definiciones, una de Giddens y otra de March y Olsen. Para el autor inglés, entender lo que son las instituciones supone partir de la definición de lo que él llama principios estructurales: "las propiedades estructurales de raíz más profunda, envueltas en la reproducción de totalidades societarias, (las) denomino principios estructurales." Y aquellas prácticas "que poseen la mayor extensión espacio-temporal en el interior de esas totalidades se pueden denominar instituciones" (Giddens 1995:54). El autor agrega, que éstas últimas son, por definición, "los rasgos más duraderos de una vida social" (1995:60).
Mientras que para los autores noruegos, las instituciones serán "... a relatively enduring collection of rules and organized practices, embedded in structures of meaning and resources that are relatively invariant in the face of turnover of individuals and relatively resilient to the idiosyncratic preferences and expectations of individuals and changing external circumstances (March y Olsen 2005: 4).
Desde la perspectiva psicoanalítica, más allá de las consideraciones al gran Otro como institución simbólica (ver Zizek 1999: 131-134) y la referencia que se podría interpretar como genealógica de las instituciones, contenidas en el apartado cinco de la segunda parte de Tótem y Tabú de Freud (1991), veamos dos definiciones del análisis institucional que resultan más prácticas para este ensayo, por una parte la de Lidia M. Fernández, para quien una institución "... es en principio un objeto cultural que expresa cierta cuota de poder social. Nos refiramos a las normas-valor que adquieren fuerza en la organización social de un grupo o ala concreción de las normas-valor en establecimientos, la institución expresa la posibilidad de lo grupal o colectivo para regular el comportamiento individual." (Fernández 1994: 17). La autora argentina agrega un poco más adelante que éstas, "representan, por consiguiente a aquellos custodios del orden establecido que dan al individuo la protección de una lógica con la cual organizar su mundo, de otro modo caótico y amenazante." (Fernández 1994: 36).
Eugene Enriquez por su parte, destaca de las instituciones el que éstas son las que "normalmente van a permitir vivir en un mundo que ya no sea un mundo de relaciones de fuerza sino, por el contrario, un mundo donde haya reglas morales y valores." (Enriquez 2002: 44)
Sin duda que hay diferencias entre estas visiones construidas en campos que son tan lejanos por momentos. Sin embargo, haré omisión de ellas e insistiré con las constantes de acercamiento señaladas: las instituciones al incentivar un tipo de comportamientos son restrictivas (positiva a negativamente); restringen prácticas que se consolidan cristalizadas en formas organizativas que se estructuran con rasgos que le definen como tales, y sólo son instituciones, cuando han cubierto, con su forma específica, periodos prolongados de tiempo histórico.
LA POSTURA, COMO FORMA DE EXPRESION INSTITUCIONAL
Ahora queda claro cómo es que se conciben las instituciones. Lo que haré en seguida es explicar cómo las instituciones se manifiestan. Es decir, en sentido estricto, las normas, las reglas y las rutinas sólo son instituciones cuando se expresan cristalizadas, o hechas cuerpo en acciones organizadas (Crozier y Friedberg 1990) con un importante sentido de ceremonia o ritualización (Meyer y Rowan 1999).
Desde esa perspectiva, el matrimonio, por ejemplo, es una institución que legitima una forma de relación entre personas, por que representa una acción organizada constituida por actitudes ritualizadas, llenas de mitos y ceremonias que le caracterizan, y le hacen diferentes de otras; es hegemónica entre las formas de relación entre amplísimos sectores de la sociedad moderna, y lo ha sido así por mucho tiempo. Es entonces, un conjunto de normas, costumbres, reglas, y rituales particulares que cristalizan en lo que identificamos como matrimonio nada más escuchar la palabra.
De esa manera, las instituciones sólo lo son cuando están expresadas en formas que son perceptibles como acciones organizadas, pero, la pregunta es, ¿sólo allí? ¿o es que es posible percibirlas también en formas de lo social con un nivel de estructuración aparentemente más pequeño o efímero? Lo que se pretende argumentar aquí, a partir la conceptualización del cuerpo como un elemento socialmente construido (Carballo y Crespo 2003, Pedraza 2003), es que en éste, a través de las posturas del mismo, es posible detectar formas institucionales e incluso, debates entre formas tradicionales y algunas que no lo son tanto.
Para poder probar eso, recurro a la noción de postura en Giddens. Para este autor Inglés, "el cuerpo adopta una postura en las circunstancias inmediatas de copresencia en relación con otros", y señala la relevancia de los gestos, y el gobierno reflexivo de cuerpo "como algo intrínseco a la continuidad de la vida social." Además, dice, la postura tiene que ser entendida en referencia a la "serialidad de encuentros por un espacio-tiempo" [en donde] cada individuo adopta de manera inmediata una postura en el fluir de la vida cotidiana; en el lapso de vida que es la duración de su existencia." (Giddens 1995: 25).
Es a partir de esta serialidad medida de las posturas que se adoptan en "el fluir de la vida cotidiana", de donde se puede desprender la "estructuración ‘supra-individual’ de las instituciones sociales" (Giddens 1995: 26). Es decir, comprender las posturas como formas de cristalización de las instituciones, o mejor, como formas instituciones hechas cuerpo.
Pensemos en un ejemplo que nos facilite la comprensión de lo que quiero decir. Todos podemos reconocer formas corporales diferenciadas en algo tan cotidiano y aparentemente simple como el saludo: haciendo una inclinación de la parte superior del cuerpo, acompañar esa inclinación con un pie delante del otro y las piernas levemente flexionadas, besar una o dos mejillas, estrechar las manos o los cuerpos completos en un abrazo, hacerlo sólo con un leve movimiento ascendente de la cabeza manteniendo fija la mirada en la del interlocutor.
Si la descripción de las diferentes formas de saludo es buena, todos al leerla nos imaginamos a prototipos de sujetos realizando las acciones. Es decir, la imagen nos llevó a pensar en sujetos históricos concretos, sujetos que viven en marcos institucionales específicos en donde están constreñidas las formas particulares de relación con los demás. Las primeras formas pueden ser mejor entendidas si el contexto del saludo es, por decirlo así, el del antiguo régimen. En los demás, besar una mejilla será más común en América, y dos en Europa; mientras que el último, puede hacer referencia a una situación de reto entre dos tipos masculinos de una sociedad machista. (6)
Las imágenes que esos saludos representan en el autor de este trabajo y la de los lectores, pueden no coincidir, pero eso no contradice el hecho que pretendo probar: que a marcos institucionales determinados, corresponde en el cuerpo una postura determinada que será la hegemónica del primero. La postura puede ser tan efímera como la acción que la representa, pero al ser repetida en el lapso de vida, y ser similar con la de los que se comparte espacio, estaremos en presencia de instituciones, o marcos institucionales, hechos cuerpo.
LAS SEXUALIDADES ALTERNATIVAS Y SUS POSTURAS. MILITANCIA FRENTE A FATALIDAD.
Hemos visto hasta ahora lo que son las instituciones y como se pueden apreciar éstas en los cuerpos de los sujetos, asumiéndolos como constructos. Lo que hago a continuación es echar mano de una forma de sexualidad alternativa que es considerada como una subdisciplina de conjunto integrado por el BDSM (Bondage, Dominación y Sado-Masoquismo) (7) en la cual analizo, desde la perspectiva institucional, la postura de los que viven esta forma de relación en dos sentidos: por una parte, como las posiciones concretas en que se encuentran los cuerpos cuando se dan las sesiones de este juego de transferencia de poder, y por la otra, como posicionamiento frente a una tensión que percibo entre un marco institucional tradicional, y uno vanguardista.
Para esto último, haré uso de la noción que yo denomino de militancia y que deduzco a partir de lo que expusiera en su momento Michel Foucault (1982, 2006), y de la diferencia entre goce y placer lacaniana que es base para muchos de los análisis de Zizek (1999).
Empiezo por Foucault. Hay una entrevista titulada "Sexo, poder y gobierno de la identidad" (Foucault 2006), en donde éste, a pregunta expresa con respecto a la postura que sus obras dejan ver sobre homosexualidad en términos de identidad y emancipación sexual, responde:
...La sexualidad es obra nuestra —es una creación personal y no la revelación de aspectos secretos de nuestro deseo—. A partir y por medio de nuestros deseos, podemos establecer nuevas modalidades de relaciones, nuevas modalidades amorosas y nuevas formas de creación. El sexo no es una fatalidad, no; es una posibilidad de vida creativa.
Más adelante, respondiendo a diferentes preguntas, dirá al respecto de este mismo tema que hay "...que renunciar al descubrimiento de la propia homosexualidad [...] Debemos, más bien, crear una forma de vida homosexual. Un convertirnos en homosexuales." (Foucault 2006:1) Y agrega, "... si la identidad se convierte en el problema capital de la vida sexual, si la gente cree que ha de descubrir su propia identidad y que esta identidad ha de erigirse en norma, principio y pauta de existencia; si la pregunta que se formulan de continuo es: "¿Actúo de acuerdo con mi identidad?", entonces retrocederán a una especie de ética semejante a la de la virilidad heterosexual tradicional. Si hemos de pronunciarnos respecto a la cuestión de la identidad, hemos de partir de nuestra condición de seres únicos. Las relaciones que debemos trabar con nosotros mismos no son de identidad, sino más bien de diferenciación, creación e innovación. Es un fastidio ser siempre el mismo. No debemos descartar la identidad si a través de ella obtenemos placer, pero nunca debemos exigir esa identidad en norma ética universal. (2006:3-4)
Aquí descubro entre líneas una postura militante a favor de convertir la sexualidad y los asuntos que la rodean como un espacio de goce, un espacio de creación desde donde se desmitifiquen las posiciones que naturalizan las opciones sexuales. Lo sexual, como queda claro en la postura de Foucault, es un asunto que se construye socialmente, aun cuando está constreñido por lo que arriba he caracterizado como marco institucional. Quienes naturalizan las opciones al respecto lo harán desde una postura conservadora que apuesta por el perennialismo de las acciones humanas, y por lo tanto de nuestras opciones al respecto.
En la misma entrevista, se le hace al autor francés una pregunta sobre la proliferación de cierto tipo de prácticas homosexuales masculinas, relacionando éstas con un contexto histórico determinado, contesta varias cosas, pero entre éstas, me gustaría destacar la que sigue por que está referida, precisamente, a las prácticas que son tema de este ensayo, allí dice que "El sadomasoquismo es mucho más; es la creación efectiva de nuevas e imprevistas posibilidades de placer. La creencia de que el sadomasoquismo guarda relación con una violencia latente, que su práctica es un medio para liberar esa violencia, de dar rienda suelta a la agresividad es un punto menos que estúpida. Es bien sabido que no hay ninguna agresividad en las prácticas de los amantes sadomasoquistas; inventan nuevas posibilidades de placer haciendo uso de ciertas partes inusitadas del cuerpo, erotizándolo. Se trata de una suerte de creación, de proyecto creativo, una de cuyas notas destacadas es lo que me permito denominar de sexualización del placer." (Foucault 2006:2)
De la cita anterior destaco en negritas, los aspectos que refieren a un proceso de creación. Esa idea la relaciono con lo de goce, entendiéndola en la lógica de una suerte de sublimación freudiana, la cual va a fundamentar en mi análisis una postura nueva o vanguardista de las prácticas de sexualidad alternativa, frente a los marcos institucionales hegemónicos que pueden ser caracterizados como tradicionales.
Considerando lo anterior, la siguiente cita aporta los elementos para ligar los asuntos referidos con el de la militancia, entendida como una postura activa que rompe las concepciones conservadoras de la práctica ligadas a las ideas de naturalización o divinización de lo sexual. Esas dos ideas además, me permiten fundamentar la posibilidad del cambio institucional en este ámbito concreto.
Por otra parte, la misma cita abre una posibilidad de entendimiento para las opciones que se construyen desde las prácticas alternativas de sexualidad, en términos de identidad y estrategias. Nótese que hay una propuesta que permite distinguir con nitidez la diferencia que suponen estas prácticas con respecto a las de las instituciones que rodean la sexualidad tradicional.
La práctica del sadomasoquismo termina por introducir un placer, que a su vez hace nacer una identidad, razón por la cual el sadomasoquismo es una auténtica subcultura; es un proceso inventivo. El sadomasoquismo consiste en la utilización de una relación estratégica como fuente de placer (de placer físico) [...] El interés radica en que en la esfera heterosexual, las relaciones estratégicas preceden al sexo; se justifican para llegar al sexo. En el sadomasoquismo, por el contrario, las relaciones estratégicas son parte integrante del sexo, un convenio de placer en el marco de una situación específica.
En el caso, las relaciones estratégicas son relaciones nítidamente sociales que afectan al individuo en tanto que miembro de la sociedad; mientras que en el otro lo que está en cuestión es el cuerpo. El interés radica precisamente en esa transposición de las relaciones estratégicas que pasan del ritual corporal al plano sexual. (Foucault 2006:6-7)
- Este ensayo fue publicado originalmente en Scribano, Adrián (Compilador) (2007) , Policromía Corporal. Cuerpos, grafías y sociedad, CENTRO DE ESTUDIOS AVANZADOS-UNC –Jorge Sarmiento Editor: Córdoba.
- Doctor en ciencias políticas y sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor Investigador del CUCEA-Univ. De Guadalajara, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
- Colaboraron como asistentes para este trabajo, Ana Lilia Mosqueda e Irene Guadalupe Hernández.
- Una característica relativamente compartida, pero no por el total de las visiones institucionales consideradas para este texto, sería aquella que supone que las instituciones reducen incertidumbres en la interacción (o inter-pasividad Zizek Dixit) de los sujetos.
- Las citas aquí son textuales, lo resaltado en negritas es mío.
- En este caso, la postura corporal sería completada por el pecho hinchado, la espalda erguida, los brazos tensos, un poco abiertos y en un ángulo específico con relación a los hombros.
- Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
- (American Psychiatric Association) DSM IV, el Sadomasoquismo consiste en "una preferencia por actividades sexuales que implican el infringir dolor, humillación o esclavitud. Si el enfermo prefiere ser el receptor de tales estimulaciones entonces se denomina masoquismo; si es el que lo ocasiona, se trata entonces de sadismo. A menudo un individuo obtiene excitación sexual tanto de actividades sádicas como de masoquistas.
- Es frecuente que se utilicen grados leves de estimulación sadomasoquista para potenciar una actividad sexual que por lo demás sería normal. Esta categoría debe ser únicamente utilizada si la actividad sadomasoquista es la fuente más importante para la estimulación o si es necesaria para la gratificación sexual."
Tomado de http://www.psicomed.net/principal/dsmiv.html, consultada el día 21 de noviembre de 2006.
Autor: Gerardo Romo Morales
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